El ego distorsiona la realidad…

lamenteesmaravillosa.com – El ego necesita continuamente dar buena imagen ante la sociedad, carece de humildad y cae muy a menudo en el ejercicio de la soberbia.-

Ahora bien, también conviene diferenciarlo de ese sentido del yo más defensivo, una instancia psíquica donde uno se reconoce y define su propia identidad. Dejar por tanto que nuestro ego afile su reverso más negativo puede sin duda suponer un problema.-

Pocos conceptos resultan tan complejos de definir como el ego. Inmanuel Kant entendió esta dimensión como una entidad donde se  incluía cada representación mental que la persona lleva a  cabo. Para Sartre era una parte más de la conciencia. Sin embargo, la definición más interesante y conocida es la que nos aportó el psicoanálisis

Para Sigmund Freud el ego es la representación de la realidad y la razón. Es quien controla las pulsiones del “ello”, y quien intenta de algún modo, satisfacer los deseos de este último de un modo socialmente apropiado. Ahora bien, cabe decir que la visión más popular y asociada quizá a esa vertiente algo más negativa y compleja del ego, nos la aporta las filosofías místicas y orientales como el budismo.

Según estas perspectivas, el ego es la fuente del sufrimiento. Tal y como nos explica Eckhart Tolle, a menudo vivimos apegados en exceso a  nuestros pensamientos, a nuestras necesidades, y los códigos heredados de nuestra familia y sociedad dando forma a una dimensión falsa y alineada como es el ego.

En este último caso, dicho concepto es como una ilusión, una fantasía que pretende situarse por encima de los demás. Cuando nos encontramos dominados por nuestro ego, la opinión que se tiene de uno mismo está distorsionada, el verdadero “yo” se aleja y conocerse a uno mismo se complica.

Cristina Perez 

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