A 50 años del ultimo show de Los Beatles: como fueron sus últimos y caóticos días…

tn.com.ar – El 30 de enero de 1969, dieron un recital histórico en la terraza de Apple. Peleas, canciones perfectas y el ocaso de la banda más grande de la historia.-

“Siempre me sentí decepcionado por la policía”, contó Ringo Starr. “Nos estaban filmando y se habría visto realmente genial, pateando los platillos y todo”, se refirió el baterista a la situación a la que llegaron Los Beatles, la banda más grande de la historia, el mediodía del 30 de enero de 1969.

Tras meses de desgaste interno, a casi tres años de su último show en vivo, y con la necesidad de terminar el desastre fílmico en el que se había convertido‘Let It Be’, la banda decidió subirse a un escenario por última vez. Y fue histórico, como casi cada paso de su carrera.    

La locación se decidió apenas un par de días antes del show. Aunque en principio se había pensado en hacerlo en las pirámides egipcias, un anfiteatro romano y hasta en el transatlántico Queen Elizabeth, el hastío del grupo había llevado a simplificar las cosas.

En noviembre habían lanzado The Beatles –más conocido como el Álbum blanco-, un disco que había terminado por descomponer la dinámica del grupo, dejándolo al borde de la separación. Volver al estudio a poco menos de tres meses de ese experimento doble, hermoso y en el que expusieron todas sus miserias, parecía poco atractivo.

El desastre económico en el que se veía sumergida la empresa que habían creado llevó al grupo a pensar en soluciones mágicas para calmar a los contadores y traer un poco de dinero fresco a la compañía. Descartada una gran gira de estadios, a Paul McCartney –quizás el único interesado en seguir siendo un Beatle- se le ocurrió la idea de grabar estas nuevas canciones y dar un show único, en el Roundhouse londinense, con un público selecto.

La idea les había funcionado unos meses atrás cuando grabaron el video de ‘Hey Jude’, en el que el grupo disfrutó de reencontrarse en vivo.

Las sesiones del disco comenzaron lejos de casa. Se mudaron de Abbey Road, donde habían grabado casi la totalidad de su discografía, a los estudios Twickenham, un gran galpón, frío, despojado de alma, en el que la banda montó los ensayos y el set de filmación de la película que documentaría, tras años de mitos, la composición de un álbum Beatle y los ensayos preparativos al concierto final.-

Los años de experimentación en el estudio habían hecho mella en lo que solía ser una aceitada máquina de rockear. McCartney luchaba por ejercer su poder blando por sobre el resto de la banda. Se mostraba interesado pero sucumbía ante la presión de presentarse como el pibe bueno frente a cámaras y querer mantener el control de las canciones.

Harrison, otrora beatle silencioso, había florecido como compositor y se enfrentaba con furia a las indicaciones que Paul McCartney le daba. “Tocó lo que vos quieras y si no querés, no toco nada”, le dijo frente a todo el equipo, antes de abandonar el estudio.

El 30 de enero de 1969 fue un día particularmente frío en Londres. Los Beatles subieron a la terraza y, como si el tiempo alejado de los escenario y la distancia afectiva, no importara, completaron un set con cinco de las nuevas canciones disfrutando de lo que –ellos sabían- sería su último recital.

Tras dos tomas de la canción, la banda siguió con ‘Don’t Let Me Down’. Lennon, atravesando un periodo heroinómano, tenía dificultad para acordarse de las letras y tuvo a una asistente sosteniéndole las pancartas a corta distancia. Las risas y las miradas cómplices con McCartney los devolvieron, aunque sea por un momento, a la habitación de Liverpool donde forjaron con sangre la sociedad creativa más espectacular del siglo XX.

Para el final, y con la policía –la comisaría estaba a menos de 10 metros de las oficinas- entrando a la fuerza a las oficinas ante la denuncia de los vecinos más conservadores, la banda grabó la última versión de Don’t Let Me Down y una tercera toma de Get Back.

Al terminar la lista y ante la demanda policial de cortar el sonido, Lennon le habló desde lejos al micrófono: “Les quiero dar las gracias en nombre de la banda y espero que hayamos pasado la audición”. Esas palabras se convirtieron, meses más tarde, en el perfecto epitafio de la carrera de Los Beatles.=

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