El Amor en diferentes perspectivas de edad a los 20, 30, 40, 50, 60 y mas…

tissini.com – Cada edad posee una forma de comprender y experimentar las relaciones amorosas.-

Es decir, a la edad de 20 años no deseamos lo mismo que cuando tenemos 40 años, ni a los 50 no vemos las cosas como cuando tenemos 30.  Los tabúes de una a otra edad no son iguales en lo que al sexo, las fantasías y la complicidad se refiere.

AMOR A LOS 20

Cuando tenemos 20 años las relaciones son como el viento, vienen y van, todos queremos experimentar en el sexo y se entregan sin pensar que es lo más conveniente y sin saber lo que es realmente un amor verdadero, además de todo lo que abarca y las metas que se esperan en el futuro.

La mayoría de las chicas no saben lo que quieren en la vida, viven ilusionadas, van sin un rumbo fijo, y sin prestar atención a lo que pasara mañana. Lo mismo pasa con  los chicos a esta edad, solo buscan sexo, sexo y más sexo, aprender con experiencias nuevas y son fans de las aventuras. ‘¡Creen que el sexo se acaba a esa edad y que cuando estén viejos no lo podrán hacer más!

AMOR A LOS 30

A los 30 años se es consciente de que no existen príncipe azul ni supermujeres. Se toma más en cuenta las emociones y estamos más centrados en aprender y cambiar lo que hay cambiar.

En esta etapa, según los especialistas, las mujeres se sienten más satisfechas que los hombres (hasta los 25 años el hombre se siente más satisfecho, las mujeres después de los 34), es cuando se desea realmente conseguir una pareja. Sin embargo, se genera una pequeña disyuntiva, ya que las mujeres generalmente buscan formar una familia y tener estabilidad; en cambio el hombre sigue jugando al doble play. 

AMOR A LOS 40

A los 40 le decimos adiós a las perturbadoras preguntas sobre si nos querrán o no… Este es el momento de la complicidad con uno mismo y con la pareja.

Sin duda, es una etapa para disfrutar de la experiencia, independencia, de la ternura y del respeto que encontramos a lo largo de los años, sobre todo el no tener que dar explicaciones a la pareja; que no haya que explicar debido a que se es más lúcido con lo que queremos y podemos disfrutar más del conocimiento de nuestro cuerpo.  Generalmente la sexualidad es más plena, abierta y sin vergüenza. Muchas comentan tener más placer y se sienten más participativas a la hora de la intimidad; se van dejando atrás inseguridades y sienten que se han conquistado a sí mismas.

AMOR A LOS 50

En la etapa de los 50, la madurez hay que disfrutarla. Desechas los prejuicios y disfrutas sin trabas ni tabús de la vida que elegiste. Y si no es así, todavía tienes la oportunidad de cambiarla.-

Muchas personas a esta edad se preguntan por qué o para qué cambiar ‘si no hay nada que te motive, o porque ‘más vale lo malo conocido que bueno por conocer’; desean tener una vida serena, sin cambios. Pero otras personas necesitan que lo que les queda esté diseñado a medida, sea ‘de lo bueno, lo mejor’. Y, por supuesto, eso implica reenfocar la vida (separaciones, cambios de residencia, de trabajo…).

AMOR A LOS 60

Empezar una relación amorosa después de los 60 años es atreverse a creer en uno mismo, tener ganas de volver a empezar, exhibirse frente a otra persona, tomar los riesgos de un posible fracaso y de vencer la pena de mostrar un cuerpo gastado por el tiempo. No es sencillo y, como perjuicio de la situación, se habla poco del tema. El amor y la pasión parecerían olvidarse necesariamente con el paso de los años. Para muchos es así, pero para otros la llama del deseo se mantiene viva.

Según la psiquiatra Virginia Viguera “El amor después de los 60 o de los 70 es revitalizador y mejora la calidad de vida”, afirmó la experta. Asegura que “La capacidad de enamorarse no se pierde porque uno envejece. Alguien dijo que ‘uno se hace viejo si pierde la capacidad de amar’”.

La especialista explica que en el amor y la intimidad  se pueden experimentar de manera distinta en las personas mayores “En detrimento de la pasión toman más fuerza otros sentimientos, como la ternura”, y señala que en esas relaciones los momentos se vuelven decisivos para la unión, como también el acompañamiento y el apoyo mutuo.

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