Flexibilidad emocional: la clave clave para sentirnos mejor…

lamenteesmaravillosa.com – A veces, por intentar que todo tenga un sentido y que esté organizado a la perfección nos volvemos un poco rígidos.-

¿Qué pasa si también lo hacemos con nuestras emociones? No permitiríamos que la vida fluyese; por ello, es importante contar con flexibilidad emocional.  Consiste en aceptar la perfección, incluso en descartarla como una manera de no cargar con tanta tensión. Así le damos alas a la desenvoltura, propiciando un ambiente más saludable, consiguiendo así una mayor calidad de vida.

Te invitamos a hacer un recorrido por la flexibilidad emocional. Te contaremos de qué se trata, cómo lograr contar con ella y cuáles son los beneficios de hacerlo.

Es la capacidad con la que contamos para adaptarnos a las circunstancias emocionales. Entonces, consiste en la habilidad para dejar fluir nuestras emociones y ser tolerantes ante los cambios; esto debe darse en diferentes contextos.-

En otras palabras, es el arte de ajustarnos emocionalmente a los acontecimientos que se presentan. Sin embargo, es posible, lo importante es intentar ser asertivos para que nuestras emociones siempre cuenten con un espacio para respirar.

¿Cómo lograr ser flexibles a nivel emocional?

  • Soltar para hacer más liviano el camino. ¿Por qué aferrarnos a aquello que nos hace daño? Dejar a un lado lo que te resulta tóxico nos libera, y permite ajustarnos mejor ante los cambios que lleguen.
  • Ser consciente de que cada emoción tiene su valor. Alejarlas nosotros no es saludable, pues cada una cumple con una función; cada una cuenta con una energía de la que nos podemos nutrir y de un mensaje del que podemos aprender.
  • Cultivar la resiliencia. Se trata de la capacidad de salir adelante ante los problemas. Por más frustrados que estemos, podemos transformar esos sentimientos en valentía y esfuerzo, que después vendrán recompensados con grandes momentos.
  • Aprender del pasado. Hay momentos en los que es fácil perder el control; si aprendemos de ellos, podremos utilizar esta enseñanza preventiva que nos advierta lo que podría llegar a suceder si seguimos los mismos pasos.
  • Adiós remordimiento. El sentimiento de culpa agota, y hace que nos quedemos en el pasado. Si bien es importante aprender, no es sano que nos quedemos aferrados a algo que ya sucedió y no podemos cambiar.
  • Abracemos nuestros miedos. Es difícil que el miedo no surja ya que constituye la parte más potente de nuestro sistema de alarma. Entonces, en vez de hacer la vista gorda, es decir, hacer como si no existieran; más bien, abracémoslos, entremos en contacto profundo con ellos; conocer sus origen también hará que nos conozcamos mejor nosotros.
  • Cultivar relaciones sanas. Para esto hace falta echar mano de nuestro autoconocimiento y autoestima, si nos otorgamos valor y sabemos cómo somos, podremos ser más flexibles y forjar relaciones que estén basadas en esta habilidad. Además, es fundamental que nos rodeemos de personas que no resulten toxicas, pues esto debilita nuestra flexibilidad emocional.
  • Realizar actividad. Por ejemplo, el deporte nos ayuda a estar más centrados y a sentirnos mejor gracias a los neurotransmisores y endorfinas que liberamos al hacerlo. Y, el arte nos permite transformar nuestras angustias en algo que resulte agradable.    

Por otra parte, debemos recordar que no contamos con todas las respuestas. Por ello, es esencial que le concedamos un espacio también a lo subjetivo, escuchando las opiniones de los demás. Su verdad, en este sentido, siempre mejorará la nuestra.

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