El “hubiera no existe”…

debate.com,.mx – Si pudiera volver atrás, trataría de tener solamente buenos momentos. 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, solo de momentos; no te pierdas el ahora…”. El término “hubiera” se ha convertido en una palabra que persigue nuestra conciencia sin piedad, disfrazando su existencia para que la consideremos ficticia, pero ahogándonos con su persistente y surreal melancolía.

 Todos alguna vez hemos lanzado esta ecuación a nuestro intelecto: y si me hubiera animado, si hubiera aprovechado la oportunidad, si hubiera elegido diferente, y mil “hubieras” más.-

Sin esta expresión, probablemente no existirían las consecuencias del presente, no estaríamos felices, o no estaríamos sufriendo. Pero si fuésemos capaces de eludir tal interrogante, no seríamos lo que somos ahora, no sabríamos lo que sabemos, ni apreciaríamos el momento en el que vivimos, el ahora, el presente, cada segundo y lo que realmente cuenta.

Pero, entonces, ¿por qué miramos atrás y nos seguimos atormentando con las posibilidades que pudieron existir en el universo paralelo de aquello desconocido que dejamos pasar?  Afortunadamente, la vida siempre reserva para todos un “me quedé con las ganas”.

La incertidumbre que nos causa el no poder descifrar que camino hubiera tomado nuestra vida al elegir diferente es la consecuencia de ignorar nuestra propia curiosidad, pero como dice el dicho “La curiosidad mató al gato” (aunque nadie sepa de qué), muchas veces nos martirizamos por no haber optado por algo diferente, sin detenernos a pensar que, tal vez, el sendero que tomamos fue sin duda el mejor, y aquel que quedó envuelto en misterio por no haber sido recorrido, debe ser olvidado con toda su magia enigmática.-

Así que hay que volvernos enemigos  del HUBIERA  y revivir el ESTAR, porque vivir una carrera pensando en nuestro pasado inconcluso y los vacíos que nos dejó, nos puede llevar antes al fracaso que a la victoria, truncando nuestro futuro cada vez que nos detenemos a lamentarnos por cosas que nunca efectuamos.

Tal vez quedarnos con las ganas de hacer algo que deseamos sea horrible y nos deje por mucho tiempo un sabor amargo en la boca y un sentimiento de pérdida o frustración, pero a la larga si dicho suceso está determinado a ser, nuestra madurez y voluntad nos irá llevando de regreso hacia aquel cauce inconcluso.

Porque el placer de la vida no es recordar las cosas que dejamos de hacer, sino el luchar por las cosas inalcanzables que nos quedan por delante. Dicen que no hay peor nostalgia que añorar lo que nunca jamás sucedió, así que vivamos mejor aprovechando lo que acontece ahora mismo para no volvernos atrás como Borges diciendo “Si volviera a vivir tendría más problemas reales que imaginarios…”.    

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