La coherencia: un gran reto en la comunicación…

afcomunicacion.com – La coherencia es un gran reto en la comunicación en todos los ámbitos.-

Como bien lo menciona Amelia Reyes, Presidenta de AF Comunicación Estratégica, ya sea para posicionar a un ejecutivo de una empresa, vender un nuevo producto o servicio o difundir la propuesta de un candidato político, la comunicación debe ser lógica, conectada y consecuente con respecto a un antecedente o al contexto en que se genera. 
De lo contrario podemos ser calificados como incoherentes o mentirosos y perder un objetivo fundamental: la credibilidad.

Llama profundamente mi atención la gran crisis de coherencia en que está sumergida nuestra sociedad.

Recibimos continuamente informaciones a una velocidad de vértigo, donde la novedad es efímera, apoyada en la multiplicidad de medios de comunicación que invaden nuestro entorno.

Por ello, estamos tan abrumados que hemos dejado de pensar con detenimiento y hemos apagado nuestro espíritu crítico y ético, siendo proclives a ser engañados por mensajes incoherentes donde los únicos ganadores son los emisores del mensaje.

Como asesores de comunicación tenemos que asumir este reto y verlo en su justa dimensión. En una época en que se desprecian los valores tradicionales, hay que ser muy cautelosos y reconocer que el fin no justifica los medios y que lograr un objetivo, por más lícito que sea, no está por encima de hacer lo que es correcto.

Mi reflexión es un llamado a nosotros mismos, estrategas de comunicación, relacionistas públicos, asesores de imagen, y todo aquel que ofrezca el servicio de comunicar con un fin de persuadir a las masas. Con cuánta pena vemos que quienes se suponen deben ser los orientadores del bien hacer y los estrategas con buen propósito, son incluso protagonistas de grandes escándalos.

La comunicación tiene poder, mucho poder, pero hay que ser cuidadosos de no caer en el despropósito de la manipulación a través de una propaganda que promueve lo que desesperados y cansados ciudadanos desean escuchar, independientemente de la realidad y alcance de una propuesta. De esta forma los hacemos títeres, muñecos manipulables a nuestro antojo.-

Aseguremos que nuestra estrategia de comunicación sea coherente, que el comportamiento de nuestro cliente esté conectado con sus mensajes y con su historia: es sencillo, que haga lo que predica, que haya una correspondencia entre su forma de pensar y de conducirse.

Para citar un simple ejemplo, un político hablará con coherencia si realiza promesas que es capaz de cumplir, si no distorsiona la realidad. Por ello, seamos muy cuidadosos como estrategas de asesorar correctamente a quienes depositan su confianza en nosotros.

Entradas relacionadas

Dejar un Comentario