Falta de respeto, un mal de estos tiempos…

infobae.com – Así como las casas se construyen sobre bases firmes, de igual modo se cimientan las bases familiares y las sociales.-

Éstas últimas radican en la manera en que se crean los lazos con el otro, visto como un par, en una relación que requiere principalmente respeto. “El respeto es una de las bases que consiste en valorar a los demás, considerar y reconocer la dignidad de cada persona como tal; es el reconocimiento de los derechos, que son innatos a todos los seres humanos. Es, por lo tanto, la esencia de las relaciones humanas y de la vida en comunidad”, dijo la licenciada Florencia Torzillo Álvarez Coordinadora General de INEPA -Instituto de Psicología Argentino–.

El respeto es, por lo tanto, un derecho y también una obligación. Es un derecho porque todos podemos y debemos exigir un trato de los demás acorde con nuestra dignidad como personas. Y también es una obligación, ya que nosotros también debemos actuar de la misma manera con los demás.

Entonces, ¿por qué una persona es capaz de faltarle al respeto a otra y sin sentir tan solo un poco de culpa al hacerlo? “Porque hay algunas actitudes, en ocasiones muy enraizadas en el ser humano, que hacen que éste no trate con el debido respeto a los demás”, señaló la Coordinadora, y definió como ejemplo de falta de respeto “el egocentrismo y la soberbia”.

“Cuando alguien considera que todo va de girar en torno a sí mismo, es inevitable que tienda a despreciar a los demás y, por lo tanto, que no los trate con el respeto que merecen”, agregó la psicóloga, y añadió a los ejemplos: “La intolerancia: nadie puede esperar que todo el mundo piense y actúe como uno mismo”. Muchas personas no aceptan al que es diferente por el simple hecho de serlo y, en ocasiones, lo tratan de una manera despectiva.   Las carencias educacionales: hacen que muchas personas no sepan guardar las normas básicas de convivencia”.

Alguien puede pensar que posee una dignidad superior a la que realmente le corresponde. En consecuencia, esta persona algo susceptible exigirá un trato y un respeto excesivos, faltando al respeto a quien le parezca que se lo merece. Por esto la culpa no existe en estas personas”. Que el irrespetuoso actúe de esa manera es “culpa” del núcleo familiar porque éste “es el centro mas pequeño de la sociedad y gran parte de nuestras dificultades comienzan ahí, en la familia.-

Si los padres no disciplinan a sus hijos, éstos se vuelven irrespetuosos, en menor o mayor medida”.  O sea que si esos hijos tienen una formación sólida con principios morales y éticos en donde el respeto a los demás sea el principio entre ellos –si en el núcleo familiar se escuchan y poseen una buena comunicación  “se aprende a tener respeto hacia el otro y eso después se lleva a cualquier relación fuera del ambito familiar”.

“Sin ro no hay amor. Si una pareja–-como ejemplo– se falta al respeto, por mucho amor que se tenga, ese amor se perderá. Cuando se llega a la falta de respeto, el amor puede hacer poco. Una vez que se ha llegado a eso, es difícil volver atrás. 

Finalmente la especialista dice: “Eduquemos a las futuras generaciones en el respeto. Enseñémosles que nadie está en posesión de la verdad absoluta. Que cada animal, cada planta, cada objeto y cada ser humano merecen el respeto debido. Que nadie es más que nadie, ni menos que nadie. Que nuestras ideas no son mejores ni peores, simplemente son las nuestras. 

Que nuestra religión no es mejor ni peor, simplemente son nuestras creencias. Que nuestro color no es símbolo de nada importante, solo una reacción de la melanina en nuestra piel. Que nuestro sexo no hace que seamos ciudadanos de primera o de segunda. Y sobre todo, enseñémosles a respetar a quien no piense así. La falta de respeto engendra odio y el odio, violencia. Y ya hay bastante de eso en el mundo”.

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