En cada vez más restaurantes en San Francisco los clientes son sus propios mozos…

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emol.com – Algunos locales han dejado de contratar empleados para abaratar costos, dejando que los mismos comensales se sirvan y elijan su comida.-

Una nueva política económica implementada en la ciudad de San Francisco, está cambiando lo que hoy se conoce como restaurantes. En lugar de esperar sentados a que les sirvan su plato de comida, ahora los clientes de algunos locales de comida en la ciudad de California, se atienden a sí mismos y se transforman en sus propios camareros. 

A raíz del alza en el precio de los arriendos y la mano de obra en la ciudad estadounidense, algunos locales han debido tomar medidas drásticas y abaratar costos dejando de contratar mozos. El Souvla, un restaurante griego ubicado en la calle Hayes en San Francisco, es un ejemplo de ello.-

“Souvla fue el comienzo de toda esta nueva avalancha de cosas que en todos los sentidos se parecen a un restaurante de servicio completo: una bonita decoración, buena carta de vinos, sabrosas y saludables comidas (…) Pero es tomar un número e ir a la mesa”, dice Gwyneth Borden, directora ejecutiva de la Asociación de restaurantes Golden Gate a The New York Times. 

Los clientes hacen el trabajo Souvla tiene un pequeño, pero atractivo menú. El local de comida sirve carne asada en un sándwich o en una ensalada, disponible con sus especiales aliños y con una copa de vino griego. Sus platos y acogedora decoración en ocasiones hacen olvidar que es el cliente el que hace la mayor parte del trabajo, según recoge el medio estadounidense. La tarea es de cada comensal: buscar la mesa, llenar el vaso de agua o rellenar la copa de vino.

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Estos restaurantes “híbridos”, se están extendiendo a otras ciudades en donde la vida es cara y se ajustan a lo que los analistas dicen que es la creciente demanda de opciones gastronómicas más flexibles. En un principio los dueños de los restaurantes estaban preocupados de los mandatos de los empleadores y los costos de su vivienda en la ciudad. Pero según Charles Bililies, encargado de abrir el primer local de Souvla en 2014, la situación debía cambiar. 

“Podemos sentarnos por aquí, y podemos quejarnos, y gemir”, dijo el Bililies al NYT. “Podemos ser muy negativos acerca de esto. O podemos darle la vuelta a esto y ver una oportunidad”, concluyó.

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Camila Reyes

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