muyinteresante.es – En este articulo exploramos porque los perros que persiguen gatos, también pueden convertirse en sus mejores amigos….
Por qué los perros persiguen gatos
Dentro de la base instintiva del perro se encuentra la conducta innata de caza.
El perro como animal cazador tiene la capacidad de buscar, localizar y perseguir a sus presas.
El olor, tamaño y tendencia a la huida de los gatos, despierta fácilmente el instinto cazador de estos.

Cuando un perro y encuentra un gato dentro de su casa, este instinto cazador se ve desplazado por otro de sus instintos.
En el peor de los casos actuará el instinto de defensa y el perro irá tras el gato nervioso por la invasión de su territorio.
El perro destaca por su capacidad de establecer lazos de amistad con individuos de su especie o de otras especies diferentes a la suya. Esto los ha llevado a convertirse en grandes amigos de los humanos, pero también puede ocurrir otras especies, incluidos los gatos.-
El perro ve al gato de caso como un miembro de la familia, y nunca lo perseguirá con intención de hacerle daño.
¿Entonces, puedo meter un perro en casa con un gato y todo irá bien?
No… Qué haya papeletas para que salga bien no quiere decir que siempre salga bien.
Los gatos son muy territoriales
Los gatos, son más solitarios y territoriales que los perros.
Sin embargo, conviven buen con otros animales, cuando el estado de bienestar y los recursos son abundantes. Esto ocurre, por ejemplo, alrededor de un contenedor de basura, donde los gatos forman auténticas colonias.

Existen casos extremos donde por espacio y tendencias naturales de presa y defensa fuertes por parte del perro, será muy complicado asumir la convivencia. Factores de estrés en el gato también podrían hacerla inviable.
Las primeras experiencias son muy importantes, por lo que improvisar a la hora de presentar a tu perro y gato no es opción.
Pasos para asegurar el éxito…
Preséntalos en la etapa de socialización: si los presentas en sus primeros meses de vida, estarás favoreciendo que se vean como especies amigas de forma natural.
Preséntalos a través del olfato: ambas especies tienen un sentido del olfato muy desarrollado, por lo que empezar a conectarles mediante el olor de uno y otro es un buen inicio. Esto además te permite observar el lenguaje corporal de ambos y lo que pueden estar sintiendo el uno por el otro.
Prepara el ambiente: a cada especie le gusta una cosa diferente. Mientras que los gatos son más de alturas, a tu perro le gustará más cobijarse bajo muebles para descansar. Dales espacios independientes y salidas fáciles para cuando decidan que no quieren interactuar
No tengas prisa: compartir momentos juntos de poco a poco, es mejor que dejar a la suerte la convivencia. Además, la supervisión en las primeras etapas es muy importante y es difícil que puedas estar 24 horas vigilando.

Pon orden y rutinas: si observas a tu perro y gato, verás como ambos son capaces de comunicarse y entenderse tanto entre ellos como contigo. No olvides que tú serás el “cabeza” de familia y deberás velar por una convivencia tranquila, con normas y rutinas que ellos puedan entender y aceptar ambas especies.
Asegura el acceso a los recursos: por ejemplo, los juguetes interactivos que se rellenan de comida son una alternativa maravillosa para que los animales se entretengan y concentren dejando de preocuparse por el resto.
Compartir estos momentos de ocio mental es muy bueno para los perros y gatos. Pero has de cuidar que no se interfieran y cada uno tenga su espacio individual con el juego.
