revistacromos.com – Médicos antioqueños confirmaron los dos primeros casos de intoxicación en Medellín, situación que prende las alarmas en todo el país. El presidente ya lo había anunciado: “Colombia debe estar preparada para la llegada del fentanilo”. ¿Qué sigue?
El fentanilo es una que calma como la morfina, pero mucho más rápido y con más efectividad, en otras palabras es un medicamento que suele usarse durante las intervenciones quirúrgicas y algunas veces -pocas- para contrarrestar los dolores crónicos posteriores.
Es tal su potencia, que una poca cantidad es suficiente para que cumpla su papel de analgésico, para que el cerebro inhiba la tortura. Hasta aquí, la ciencia y su capacidad de desarrollar nuevos opioides.

Sin embargo, el fentanilo traspasó su papel sedante para ser utilizado como un narcótico, pues quienes se dedican a este negocio se dieron cuenta que la adicción que genera es más alta que la de la morfina misma.
“Peligroso y adictivo, si su uso no es el adecuado”, dijo la Organización Mundial de la Salud en un informe presentado en 2022 sobre datos y cifras sobre sobredosis por opioides. En este mismo texto, la OMS reitera que el fentanilo puede provocar la muerte, pues ataca la parte del cerebro que controla la respiración mientras la persona se encuentra en un estado de euforia y bienestar.

“Del fentanilo del que hoy se habla y genera crisis en EE. UU. es del análogo sintético del fentanilo, es decir, es de fabricación ilegal sin estandarización en su composición. Por eso es tan inestable y altamente riesgoso, hasta poder causar la muerte”, explica Julián Quintero, sociólogo y director de Acción Técnica Social, organización dedicada a entender el problema de las drogas en el país.
En el mundo, y siguiendo con esta relatoría detallada de la OMS, 150 personas mueren por sobredosis de fentanilo o a causa de sustancias que contienen este opioide, pues lo que han comprobado las autoridades de la salud es que suelen mezclarlo con cocaína y heroína, y que mientras que el consumidor cree que está llevando su narcótico habitual, dentro del producto va un fármaco que lo hace aún más dependiente, más vulnerable a sufrir una sobredosis

La situación en EE.UU., según detalla Quintero, se dio debido a la salida del mercado de la oxicodona, un fármaco de la familia de los opioides que generó gran dependencia en las personas de ese país. Ante su prohibición, el fentanilo apareció como una opción más barata en el mercado ilegal. “El gramo de la heroína lo podían encontrar entre 90 y 100 dólares con un grado de pureza entre el 30 y 40 %, lo que facilitó la entrada y popularización del fentanilo”, agregó el experto.
Solo en 2022, la DEA (Agencia de Control de Drogas de Estados Unidos), incautó siete millones de pastillas de fentanilo (sí, se puede vender en varias presentaciones) y 450 kilogramos de esta droga en Los Ángeles, suficientes para distribuir 38 millones de dosis que podrían ser mortales. Es decir, acabar de un tajo con toda la población de Canadá. El laboratorio forense de esta agencia determinó que, para 2022, medio millón de estadounidenses murieron por sobredosis provocada por este opioide.
Así las cosas, el peligro es inevitable, pero la contención, con base en el ejemplo de otros países, puede ser el camino para evitar que este medicamento, mal utilizado, cause los estragos que ya prendieron las alarmas en Estados Unidos.
En Colombia, cocteles de narcóticos de alto riesgo como el tusi, que, según una investigación de El Espectador se produce en gran cantidad en Medellín, ya incluye pequeñas cantidades de fentanilo para hacerlos más adictivos.

